Historia de los paños de billar Iwan Simonis


1. Fundación de la fábrica Simonis

La ciudad de Verviers se estableció en la explanada del valle del Vesdre, cuya gran calidad de las aguas, con bajo contenido calcáreo, favorecía más que ninguna otra agua al lavado de la lana.

En este valle, poco fértil debido a su suelo pizarroso y accidentado, la fábrica Simonis fue fundada en 1680 por Guillaume Henri Simon Simonis, llamado el Mercero, comerciante burgués de Verviers y nacido en 1640 en esta misma ciudad.

La firma se estableció definitivamente por Jacques Joseph Simonis cuyo hijo Iwan, nacido en Verviers el año 1769, dio a la sociedad el nombre de Iwan Simonis, que hoy en día representa el florón de los paños de billar.

2. William Cockerill

A finales del siglo XVIII, mientras que un obrero hilandero de Verviers trabajaba con un solo huso, en Inglaterra, tras la revolución industrial, ya trabajaban con hiladoras de lana. Para preservar el monopolio, el gobierno inglés amenazaba con el exilio permanente a cualquiera que exportara esa técnica.

Sin embargo, William Cockerill, un joven mecánico irlandés, partió en 1797 hacia Suecia con los planos del famoso molino para hilar lana. Pero a nadie pareció interesarle sus conocimientos y finalmente fue a parar a Hamburgo, donde encontró un comprador de lana de la firma Simonis que captó la esencia de esa técnica hasta entonces desconocida en el continente.

El pionero llegó por tanto a Verviers con su familia y firmó un contrato en el que se comprometía en exclusiva a suministrar hiladoras a su nuevo patrón. La primera se construyó en 1797 en el edificio llamado “Au Chat”.

El éxito no se hizo esperar y, además de poder competir en igualdad con los ingleses, la casa Simonis había adquirido una ventaja tecnológica considerable frente a la competencia europea.

3. La época dorada

Esa hiladora fue sólo la primera de numerosas innovaciones tecnológicas que iban a ver la luz en Verviers a principios del siglo XIX. De este modo se inventaron, entre otras, cardadoras e hiladoras de lana, tundidoras longitudinales y el leviatán, utilizado para limpiar la lana.

A modo más general, la electricidad, la máquina de vapor y el ferrocarril aportaron unas capacidades productivas y de transporte hasta entonces inimaginables. En esa misma época, la letra de cambio se generalizó en los intercambios comerciales para evitar el peligro del transporte y de las transacciones en líquidos mediante piezas de oro o de plata.

En 1857, a petición de las industrias laneras de Verviers, nació un proyecto de construcción de un cerco en las afueras de la ciudad para suministrar agua pura de la misma calidad a todas las empresas textiles de la zona. De este modo, el cerco de La Gileppe, de una capacidad de 12 millones de m³ se inauguró el año 1878.

Todas esas innovaciones junto con la calidad de la abundante mano de obra hicieron de Verviers una ciudad próspera y la capital de la lana como sus coexistentes Bradford (Inglaterra), Moenchengladbach (Alemania) o también la francesa Roubaix.

4. Dos guerras mundiales

Durante la primera guerra mundial, el comercio de paños a base de lana disminuyó considerablemente debido a la escasez de materias primas. Fue tras la crisis económica de los años 1929-1935 cuando se vivió un nuevo declive en la actividad industrial, particularmente en la región de Verviers, que se caracterizó por una disminución de la producción y despidos de los trabajadores.

Y llegó la segunda guerra mundial que, como la primera, trajo consigo la escasez de lana. Pero lo peor estaba aún por llegar. Al final de la guerra, los aliados bombardearon por error el edificio que albergaba la hilandería de la empresa Simonis, lo cual le impidió reincorporarse plenamente en las actividades industriales.

A partir de esa época, la industria textil siguió en decadencia en Bélgica, igual que en toda la Europa occidental, y las empresas Simonis se vieron afectadas tanto como las otras. De este modo, se vieron obligadas a cerrar o vender algunos de sus departamentos como la hilatura de cardado, la mercería, la tejedura de artículos de vestir, el peinado y el lavado y carbonizado de la lana.

5. Peltzer et Fils

La firma Peltzer et Fils, muy prestigiosa, fue fundada en 1785 por Jean-Henri Peltzer, de Stolberg (Alemania). Se fundó en Hodimont, que depende actualmente del municipio de Verviers, pero que en esa época representaba una comunidad del ducado de Limburgo, territorio de los Países Bajos, dependiente de los Austria.

La empresa no hizo más que crecer y de ese modo, pudo crear una sucursal en Buenos Aires el año 1849 y otra en Polonia el año 1885.

En 1961, las actividades de Simonis S.A. se unieron a las de Peltzer y se creó, con el ánimo de una continuidad comercial, Draps et Filés Iwan Simonis S.A., con capital íntegro del grupo PELTZER.

El crecimiento de la demanda de los paños Iwan Simonis en el continente norteamericano impulsó a la creación de la filial Iwan Simonis Inc. el año 2000, establecida en Gurnee, en las afueras de Chicago, Illinois (EE.UU.). Actualmente, los paños de billar Iwan Simonis se exportan desde el centro de producción de Bélgica hasta más de 50 países de los cinco continentes.

El año 2005, los establecimientos Iwan Simonis celebraron su 325º aniversario. Sin embargo, tras un incendio en la sociedad en 1982 que destruyó los archivos, nos es imposible saber con exactitud cuándo empezó la producción del paño de billar. Aun así, después de dos siglos, generación tras generación, las técnicas y los empleados de elite elaboran en nuestras fábricas paños de billar de gran calidad y de reconocimiento mundial que otros han intentado en vano imitar.

En estas importantes fábricas dotadas del equipamiento más adecuado y moderno, los técnicos velan sin descanso para conservar y mejorar la calidad de los paños Iwan Simonis. Además, en el mundo entero, esta marca se conoce como la mejor.

Para el propietario del billar, del club o los jugadores, el paño Iwan Simonis es el símbolo de un mejor rendimiento, un rodamiento perfecto y una precisión impecable.

Fabricamos una gama completa, respondiendo lo mejor posible a las características de todos los tipos de juego de billar que se practican en el mundo.